Mi última entrada data de Febrero… vaya, han pasado unos cuantos meses. ¿Olvidado? No, en realidad nunca me olvido del todo de mis variopintos blogs, ni menos de los que están dedicados a Blade Runner.

Lo que sucede es que hay épocas en las que no se producen “noticias” o novedades alrededor de este apasionante tema, o bien el tiempo libre anda escaso y hay que administrarlo en otros asuntos. Todos ellos no más ni menos importantes, tal vez sí más urgentes.

En el interín, se va trabajando en las bambalinas, esto es, en la retaguardia, en la oscuridad, en las sombras… Hace meses que pretendía ordenar (un poco) mi desván-museo, y al final lo he conseguido, si no del todo, en gran parte. Eso quiere decir que ahora es posible moverse por él. Suena a risa, pero es cierto. El cúmulo de materiales (cajas, libros, revistas, lo que uno quiera imaginar) era tal que el espacio físico resultaba impracticable, para humanos y no humanos… :D

Unos cuantos retoques de albañilería han hecho posible el milagro, desplazando una masa importante de libros y otros enseres fuera del museo principal, o área de trabajo replicante. Eso comportará efectivamente algunas mejoras y cambios en la periodicidad de mis publicaciones. Por una parte, la posibilidad de clasificar la biblioteca completa, no sólo la dedicada a Blade Runner (que ahora mismo rondará los 500 ejemplares por sí misma). Por otra y en paralelo, la posibilidad de usar ese material. Mi proyecto de libro sobre Blade Runner debe nutrirse, entre otras fuentes, de la extensa bibliiografía acumulada con los años. Estudios, informaciones cinematográficas, ensayos, revistas, un sinfin de información que hay que extraer, digerir, ensamblar, y de esa forma poder hilvanar la historia que quiero plasmar en este libro. Suena a lo que en informática llamamos vaporware…. pero… el vaporware al final desaparece definitivamente. Blade Runner para mí no desaparece nunca, siempre reflota en momentos de debilidad, y resurge con más fuerza si cabe.

Resumiendo, es necesario tener un espacio de trabajo lo suficientemente despejado y habilitado para poder consultar todo ese material, fotografiar objetos, etc. y crear, tras más de tres años ya, el libro definitivo sobre los props de Blade Runner.

Durante este tiempo he tenido ocasión de volver a oir la misma redudante pregunta: ¿Es Deckard un replicante o no? Es divertido, porque con casi 30 años de debate aún existe esa duda. Yo siempre digo lo mismo, parafraseando a Joanna Cassidy: “¿Qué más da? Mejor no saberlo y mantener el misterio.” o como me dijo Charles de Lauzirika: “¿Qué importa? La historia funciona igual en ambos casos.”. Ambas apreciaciones son muy válidas para mí. Quien quiera obsesionarse con resolver la duda, que lo haga. A pesar de las palabras de Scott, las de Olmos, a pesar de los sesudos estudios de uno y otro, cada cual que crea lo que quiera. Yo propongo volver a ver la película pensando en que Deckard es justamente lo contrario de lo que creamos. Y ver el resultado.

Y para los que se olvidan de la película, no paran de aparecer nuevas ediciones del Montaje Final, como ésta en Amazon Alemania, un digipack muy pulcro y con una portada completamente novedosa. Poco dinero para una edición de 2 discos en formato Blu-Ray y múltiples idiomas. Si aún no la tienes, aprovecha, vale la pena.

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