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Bibliografía completa

La bibliografía de Philip K Dick es algo así como extensa, como mínimo. Buscar sus relatos, novelas, ensayos, biografías, etc. no es tarea fácil. Hay centenares de títulos que localizar. Desde sus obras hasta sus cartas personales pasando por adaptaciones cinematográficas, guiones, historias ilustradas, etc. Así pues, el libro que presento es de una ayuda inestimable.

PKD, A Philip K Dick bibliography, publicado en 1981, justo un año antes de Blade Runner, contiene una profusa selección de sus libros incluyendo las portadas de varios de ellos. Gran ayuda para la identificación de algunas de las ediciones más interesantes y más antiguas. Desde el 81 hasta hoy se han publicado otros tantos centenares en nuevas ediciones, por supuesto, pero es en las primeras ediciones donde reside la dificultad. Y ahí interviene este volumen. No es completo, no es exhaustivo, pero representa una parte del trabajo ya hecho.
Recopilado por Daniel J H Levack
ISBN 0-934438-34-X y 0-934438-33-1
Underwood/Miller
Derechos

Al buscar información original sobre la película, es decir, publicaciones de la época de su estreno, libros, objetos, merchandising, lo primero que me llamó la atención es la ausencia casi total de todo ello. Apenas algunos libros oficiales, poquísimos, un portfolio y algún póster. ¿Por qué? Bueno, The Blade Runner Partnership es la responsable de que no exista NADA oficial sobre Blade Runner en años que pasen… Una decisión desacertada, según todo los aficionados que existimos en el mundo.
Con resignación me dediqué a localizar esas pocas piezas existentes. Y se termina rápido:

1. Portfolio oficial de la película, editado por Blue Dolphin.

2. Libro ilustrado, The Illustrated Blade Runner, editado por Blue Dolphin.

3. Otro libro ilustrado, con bocetos, The Blade Runner Sketchbook, editado, curiosamente, por Blue Dolphin.

4. Juego de mesa, de tablero, creado por CPC Games, con apenas una tirada de 100 ejemplares según he podido averiguar. Un juego simple, pero único a su vez.

5. Revista/póster oficial. Nada del otro mundo.

6. Revista souvenir oficial. Otra que tal, pero con profusión de fotos.
Y nada más.
Todo lo demás que existe o exista no lleva el sello oficial de TBRP. O sea, con suerte se pueden enfrentar a problemas legales.
De ahí que no existan réplicas de objetos emblemáticos de la película, miniaturas, juguetes… nada. Todo lo que existe es siempre bajo una pseudolicencia, alegal la mayoría de las veces. Una lástima.
No hay libros de arte de Blade Runner excepto los mencionados, que se quedan un poco lejos de lo que la imagen gráfica y visual de esta obra de arte se merece.
El videojuego para PC fue licenciado por Westwood Studios, y al parecer no hay forma de conseguir que se haga una revisión actual del mismo. De nuevo problemas legales.
Y así sucesivamente, todo lo que se intenta hacer de forma oficial topa con Jorkin y Perenchio. ¿Por qué? ¿Cuestión de dinero? ¿O simplemente política? Política que nadie entiende…. Aún podemos estar contentos de tener un Montaje Final al cabo de 25 años. Parece mentira que de nuevo los problemas legales detuvieran y demoraran el proyecto hasta casi hacer fiasco en el aniversario.
Yo todo esto no lo entiendo. Visto lo hecho en otros casos, de forma inteligentísima, como Star Wars por parte de George Lucas y el merchandising, ¿por qué no hacerlo con Blade Runner? Entiendo que no a la primera de cambio, y más tras el fracaso inicial de la película en los cines (quizás no se entendió a la primera, o quizás es que con tantos cambios de guión -por culpa de los productores en su maoría- el resultado no fue comprendido por el público del 82), puede que la animadversión hacia un producto fallido durara unos años. Pero tras su éxito en vídeo, y su sublimación como película de culto, ¿por qué insistir en retener esos derechos de una forma tan férrea y absurda?
Un misterio sin resolver. ¡Y una limitación que muchos esperan desaparezca junto a los productores! Suena duro, pero… es la pura realidad.
De un vistazo


No hace mucho tiempo, un par de años, tres quizás, mi amigo Jack Moreno nos propuso, a los amigos foreros de Más allá de Orión, publicar alguna foto de nuestras colecciones. Por colección se entendía cualquier cosa: la pelícual en sí, libros, revistas, etc. Quizás incluso algún objeto.
Recuerdo que la iniciativa no tuvo excesivo éxito. Apenas tres o cuatro subimos o enlazamos un par de fotos. Por aquel entonces aproveché para localizar algunas publicaciones que no conocía gracias a esas fotos. Y las mías fueron un par, como éstas, en las que intenté poner “en plano” todo lo que entonces tenía… o casi.
Los libros, alguna película, el juego… no sabía exactamente qué colocar encima de la mesa para poder captar una sola imagen. No pude. Tuve que hacer dos y dejar muchísimas cosas fuera…. Ya tenía alguna pieza rarita, como el televisor Panasonic o los walkies Recon-1, así que me límite al material impreso.
Hoy recuerdo esas fotos con cierto cariño por la ingenuidad del momento. Un coleccionista que se precie no se iba a parar ahí… vamos, al menos yo no. Yo seguí y sigo… hasta el punto que es totalmente imposible pensar en UNA sola foto que abarque todo lo que ahora tengo en mi poder. Quizás en una nave industrial sería posible colocarlo todo a la vista (pienso que sólo las portadas de discos, DVD, cintas y libros ya llenaría en plano completo) para hacer esa foto. Tal como la contraportada de Tubular Bells con todos los instrumentos usados por Mike Olfield, o la de alguno de los discos de Pink Floyd (mi memoria ya no llega a tanto como para recordar el álbum concreto) donde también aparecían sus intrumentos (quizás Ummagumma?). Lo cierto es que una fotografía así sería tan interesante como exponerlo todo. Daría dimensión a esta afición.
Pero hoy día son demasiados los libros, revistas y material que con sólo su cubierta ocuparía cientos de metros cuadradados. Es el momento de renunciar a esa fotografía. A menos que encuentre un sponsor para trasladarlo todo a un campo de fútbol medianito, y hagan la foto con un mini-dirigible! Sería divertido.
Y todo esto ha venido a colación al encontrar esas dos fotos en mi ordenador, mientras revisaba materiales… Como siempre acostumbro a decir, al buscar algo (y más si no es algo concreto) aparecen muchas otras cosas que no tenían que ser buscadas, si no encontradas. Pienso en ese proceso como el de la dekippelización, un bonito palabro conjunción del prefijo “de”, como deshacer, y “kippel” término acuñado por Philip K Dick para designar la decadencia de las cosas y el polvo que dejan tras de sí. Curioso, Kippel es una comuna suiza.

